7 de marzo de 2017El siglo XXI ha sido precursor del surgimiento de ciertos aspectos relevantes en cuanto a procesos educativos se refiere.  En términos longitudinales, las competencias que debe de adquirir un estudiante en el siglo XXI difieren comparada con años anteriores; donde el término innovación estaba acompañado con la inclusión de la televisión en sala de clases.  Diferentes países han reconocido el adelanto tecnológico que presenciamos hoy día, en base a esto, las grandes empresas han aumentado sus exigencias al momento de contratar nuevo personal.

Ya no es necesario que una persona este especializada en un tema o habilidad específica, más bien se está solicitando personal que tenga conocimiento en diferentes áreas; esto es un ejemplo de lo que se conoce como una sociedad knowmad (Moravec, 2013).  En el mundo globalizado en el que vivimos, las sociedades se mueven en carácter ligero; está claro que ha quedado atrás la industrialización.  Contamos con individuos que constantemente modifican a sus empleadores, puesto que estos se mueven muy bien a través de diferentes tareas o posiciones y no perciben un trabajo como un empleo inmediato y seguro, si no que lo visualizan como un rol (Moravec, 2013).  Esto puede representar un problema en el ámbito educativo, porque no estamos adecuados al carácter cambiante de la sociedad y la empleabilidad.  ¿Podríamos estar acorde a este cambio? Sí, pero hay que hacer hincapié en el proceso de una posible reestructuración del sistema educativo.

Nuestra educación ha quedado estancada en el siglo XX, y la implementación tecnológica debe de ser algo más que incluir las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en el proceso de enseñanza-aprendizaje.  Si comparamos la educación del siglo XX con la educación del siglo XXI, aún hay términos idealizados.  Por ejemplo, en el siglo XX la educación “estaba” dirigida a través de libros de texto, de otra forma, en el siglo XXI la educación “está” dirigida a través de la investigación.   Por otra parte, en el siglo XX el docente es el centro de atención, y este a su vez provee la información; sin embargo, en el siglo XXI se indica que el estudiante es el centro de atención y el maestro se convierte en un facilitador del aprendizaje (http://www.21stcenturyschools.com), dicho aspecto no se asemeja con la realidad de Puerto Rico y otros países.  Esta comparación generalizada entre la educación del siglo XX versus la educación del siglo XXI crea incertidumbre, ya que no estamos adecuando el proceso educativo a la realidad de los tiempos.

Ideas como: «el fin de las escuelas está cerca», la cual fue planteada por Papert (1984) y «el fin de la escolarización para el año 2020», por IPST (2008) demuestran que desde hace más de 30 años se presenciaba un cambio de avance en la sociedad.  Al día de hoy se ha visto un decaimiento en los números de matrícula en todos los niveles educativos.  Estudiantes de escuela secundaria prefieren estudios vocacionales o técnicos a las clases de trigonometrías, con este ejemplo podemos detonar el sentido de pertenencia de los cursos respecto a los estudiantes.

Teóricos como John Dewey fueron considerados radicales a través de la exposición de sus ideales sobre lo poco retador que «eran» los sistemas educativos en el siglo XX (Moravec, 2013).  ¿Ha cambiado algo? La contestación a esta pregunta puede traer una dicotomía educativa.  Podemos decir que ha ido en avance o en retroceso cuando hablamos de educación formal, puesto que, se da mérito a las evaluaciones académicas estandarizadas en comparación con aquellas destrezas que pudiesen ser útiles a la sociedad en cuestiones laborales de éxito; pero no importantes ni pertinentes desde el punto de vista del sistema educativo.

Si hacemos un vago análisis sobre los intereses de los estudiantes, tendremos resultados no sorprendentes.  De manera indirecta, los educadores conocen los intereses de los estudiantes, pero es el mismo sistema de educación que acorrala al docente a través de una educación formal.  Esto impide el desarrollo de ciertas destrezas; ya que estamos en un formato de fábrica, es decir, creando empleadores para una sociedad inexistente, los cuales ocuparan puestos que han llegado a su obsolescencia en las grandes compañías.

Es en este punto donde la educación falla, pues el sistema educativo formal no está contemplando la formación de recursos innovadores, y que a su vez son capaces de crear sus propias micro empresas desde sus propios intereses.  En una forma creciente se observa un vasto desarrollo de emprendedores, o como se conoce por el término acuñado por Moravec, emprendenerds.  Estas terminologías traen ventajas tanto en lo social como en lo económico, pero parece ser que para el sistema educativo no funciona igual.

Nuestros estudiantes viven en un avance tecnológico en toda la extensión de la palabra, la información está presente con tan solo un “click”, de esta modalidad nacen aprendices catalogados bajo el término “Edupunk” o “Edupop; estos son estudiantes que obtienen un aprendizaje de manera propia, a su ritmo y en cierta forma personalizada.

Aunque considerablemente se hace mención sobre la educación en Finlandia como modelo a seguir, está a su vez presenta problemas tecnológicos educativos.  Por ejemplo, países como el antes mencionado y Alemania han identificado problemas educativos respecto a la tecnología.  Entre las preocupaciones se ha identificado que las niñas se desvían de estudiar ciencias, matemáticas y tecnología en comparación con los niños entre las edades de 7 a 12 años (Rasinen et al., 2009), en este caso se ve claramente una exclusión de género.  Por consiguiente, factores como la inclusión de género y aprendizaje colaborativo en ciertas materias pueden ser esenciales para promover la motivación de los estudiantes.  Sin embargo, en Francia, tanto las niñas como los niños son expuestos a herramientas tecnológicas de igual manera (Rasinen et al., 2009).  Ahora bien, a la hora de introducir tecnologías en el aula, estas deben de tener propósito y aplicación, ya que en ocasiones los usuarios pueden hacer uso incorrecto de las mismas (Cobo, 2011).

¿Existe un marco curricular para incorporar o enseñar las tecnologías? Actualmente, existen estándares tecnológicos desarrollados por ITSE para Estados Unidos, pero estos a su vez no centran el cómo enseñar tecnologías para el siglo XXI dentro de la sala de clases, además estos no toman en consideración dónde se encuentran los maestros respecto a la integración tecnológica con sus estudiantes.  Estos estándares proponen siete componentes: empoderamiento de los estudiantes, ciudadano digital, constructor del conocimiento, diseñador innovador, pensador computacional, comunicador creativo y colaborador global.   A pesar de que los estándares están acordes con los objetivos educativos del siglo XXI, no se complementan con la realidad que presentan las aulas.  Y es que, la educación del siglo XXI se ha vislumbrado en equipar las escuelas con computadoras, pizarras inteligentes e impresoras que con los postulados que resumen la “verdadera” educación del siglo XXI.

Lamentablemente, es una realidad que la educación estadounidense incluyendo a Puerto Rico se ha enfocado en ofrecer cantidad en vez de calidad.  Además, ambos sistemas educativos han relacionado al estudiante como un consumidor de información y no como un ente activo que trae consigo cierto grado de conocimiento.

Por otra parte, volviendo a Europa, está claro que estos países a pesar de su problemática, están adecuándose al cambio social y a las nuevas competencias que debe de tener un empleado del Siglo XXI, diferente a lo que se puede observar por parte de Estados Unidos y Puerto Rico.

Si definimos el término Competencias del siglo XXI, se debe de incluir una variedad de factores como: destrezas, conocimientos y actitudes; todos estos necesarios para enfrentar los retos de la época (Fundación Omar Dengo, 2014).  En Puerto Rico, el perfil del estudiante egresado de la escuela pública incluye destrezas que refieren al estudiante como: aprendiz, comunicador efectivo, emprendedor, miembro activo de diferentes comunidades y un ser ético (Perfil del Estudiante Graduado de Escuela Superior de Puerto Rico).  Para que estas competencias y destrezas sean implementadas de manera efectiva, debe de haber una revisión curricular, para así examinar si el mismo promueve que dichas destrezas sean absorbidas por los estudiantes.  Adicional, es necesario levantar ciertas interrogantes sobre los docentes y el sistema educativo, ¿Están los docentes capacitados para promover dicha adquisición de competencias en el perfil del estudiante? También, ¿Cómo se evaluará que dichas competencias han sido adquiridas por los estudiantes de nuestra sociedad? Y si, ¿El aprendizaje invisible juega un rol al momento de que el estudiante adquiera las exigencias que presenta el siglo XXI? En definitiva, estas competencias pueden ser adquiridas dentro de un marco de aprendizaje informal el cual no es evaluado y que puede ocurrir fuera de la sala de clases; por consiguiente, se vuelve una característica invisible del aprendizaje, aunque adquirida ya sea para propósitos profesionales o personales.

Hablar de aprendizaje invisible, en nuestra sociedad, es un término que parece no tener suma importancia, ya que este protoparadigma puede catalogarse como una nueva modalidad para definir el aprendizaje desde otra perspectiva.  Según Cobo, éste define al aprendizaje invisible como una meta-teoría que hace inclusión sin tener una sola teoría como base, pero que a su vez atiende aquellas áreas que han sido olvidadas; aprendizaje invisible es mucho más que lo antes descrito.  El aprendizaje invisible se enfoca en el valor humano tomando en cuenta los avances tecnológicos, y las transformaciones de la educación formal, informal y no informal (Cobo, 2011).

Screen Shot 2017-05-13 at 9.39.50 AM

Hoy en día los cambios tecnológicos, la sociedad acelerada y las exigencias del mercado trabajador han obligado a que nuestros estudiantes cuenten con la presión de graduarse con ciertas destrezas/competencias específicas que serán puestas a prueba en ámbitos educativos y laborales.  Incorporar el aprendizaje invisible en nuestra sociedad cambiante conllevaría ventajas en los sistemas de instrucción.

Este protoparadigma toma en consideración tanto el aprendizaje formal, informal, no formal y todas sus variantes.  Esto raya en ventaja, puesto que se tomarían en consideraciones todas las variables que pueden surgir dentro de los procesos de aprendizaje.  No obstante, el aprendizaje invisible pudiese corresponder al problema que presenta Rasinen (et at., 2009) en su estudio Technology education for children in primary schools in Finland and Germany: different school system, similar problems and how to overcome them.  Estos concluyen que la materia de tecnología debe de ser compulsoria en Finlandia y otros países de Europa.  Pero, ¿por qué finalizar con esta premisa? Es esencial finalizar con la misma porque estamos haciendo el cambio dentro del proceso educativo, el cual está incrementando en el ámbito tecnológico y hasta el momento los docentes ni el mismo sistema educativo entienden el concepto de cómo integrar la tecnología en la sala de clases.  Con esto no concluyo que el aprendizaje invisible es la respuesta a la problemática que se presenta, pero puede ser una solución.

Está claro que el cambio ocasiona resistencia, pero este debe de hacerse de manera objetiva de lo particular a lo general.  Comenzar por pequeños eslabones para que así la cadena pueda construirse de manera exitosa llegando a la perfección; dicho de esta forma, ya que observamos la sociedad que va a ir evolucionando a medida que estos cambios se vayan implementando.

Bibliografía

Cobo Romaní, C., & Moravec, J. W. (2011). Aprendizaje Invisible. Hacia una ecología de la educación. Barcelona: Col·lecció Transmedia XXI. Laboratori de Mitjans Interactius / Publications i Edicions de la Universitat de Barcelona.

Koehler, M. J., & Mishra, P. (2005). What happens when teachers design educational technology? The development of technological pedagogical content knowledge. J. Educational Computing Research, 32(2), 131-152.

Moravec, J. W. (2013). Knowmad society: the “new” work and education. On the Horizon, 21, 79-83.

Moravec, J. W., Araya, D., Cabrera, D., Castro, A., Cobo, C., Crolla, G., . . . Wiedermann, A. (2015, enero 2015). Manifesto 15. Retrieved from Manifesto 15: http://manifesto15.org/es/#

Rasinen, A., Virtanen, S., Endepohls-Ulpe, M., Ikonen, P., Ebach, J., & Stahl-von Zabern, J. (2009). Technology education for children in primary schools in Finland and Germany: different school system, similar problems and how to overcome them. Int J Technol Des Educ, 367-379.

Advertisements

Posted by Yoselyn Rodríguez Cruz

2 Comments

  1. Reblogged this on Re creando ideas entre pares and commented:
    Ya no es necesario que una persona este especializada en un tema o habilidad específica

    Liked by 1 person

    Reply

    1. Así es, ahora buscan personas aptas para trabajar en diferentes escenarios.

      Like

      Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s